El Dr. Matías Benozzi es médico anestesiólogo y miembro de la AANPBA. En este artículo nos invita a conocer su ciudad natal, su historia y belleza natural. Nuestro colega, resalta el orgullo que siente al poder trabajar en San Pedro y destaca el valioso equipo de profesionales conformado en dicha ciudad.
Sin dudas, formar parte del sistema de salud de una pequeña localidad del interior de la provincia de Buenos Aires constituye un verdadero orgullo y un gran desafío para todos los médicos que hemos decidido construir una familia, desarrollar una carrera y cumplir nuestros sueños más preciados, alejados de los grandes centros urbanos de nuestro país.
Como médico anestesiólogo, he tenido el orgullo de vivenciar un cambio de paradigma en lo laboral. En el pasado, la inserción para quienes comenzaban su carrera dentro de esta especialidad estaba plagada de obstáculos y dificultades, debido a que existía la figura arquetípica del anestesiólogo como un profesional que permanecía toda su vida en quirófano trabajando de lunes a lunes sin tener descanso, vida personal, vida social o participación dentro de las instituciones. Actualmente las cosas han cambiado mucho, y a lo largo de los últimos años ha pasado mucha agua bajo el puente. Durante este tiempo, hemos sabido conformar un armónico equipo de trabajo. Los 5 anestesiólogos que nos encontramos radicados en la ciudad: el Dr. Matias Benozzi, el Dr. Gabriel Duffard, Dr. Eduardo Seren, Dr. Juan Ignacio Lupo y la Dra. Verona Ortiz Barreto, prestamos servicio en todos los efectores de salud de la localidad, tanto en el Hospital Emilio Ruffa, como en la Clínica Privada San Pedro y en el Sanatorio Coopser. Esta distribución equitativa genera lo que nuestra especialidad siempre pregona: IGUALDAD DE OPORTUNIDADES, favoreciendo la unión y colaboración para el bien común. Producto de esta manera de trabajo pudimos lograr mejoras en el equipamiento y en el funcionamiento de nuestro servicio que benefician a toda la comunidad.
Esta realidad ha sido fruto de una construcción constante pensando que el trabajo en equipo permite alcanzar objetivos permanentes sin que la responsabilidad y el esfuerzo recaigan sobre una sola persona. Esto nos permite constituir un excelente grupo humano que se actualiza, comparte funciones y entiende que el beneficio social es más importante que el personal. Dentro de nuestras metas se encuentra el colaborar de manera permanente con la salud pública y, como consecuencia de ello, nuestro proyecto no se limitó a prestar servicio asistencial hospitalario, sino que en todo momento hemos tratado de generar un sólido vínculo con el resto de la comunidad médica a través de cursos multidisciplinarios. También hemos trabajado activamente en las escuelas, clubes y en la comunidad en general promoviendo tanto la capacitación en RCP como así también en primeros auxilios.
LA HISTORIA COMO GUIA DEL TRABAJO ACTUAL Y FUTURO
Son muchas las cosas que podría enumerar acerca de su historia, pero no resultaría posible hablar de mi querida ciudad de San Pedro y de sus barrancas sin hacer referencia a uno de los hitos históricos más importantes de nuestro país, ocurrido el 20 de noviembre de 1845: La Batalla de la Vuelta de Obligado.
En aquel suceso bélico el comandante Lucio Mansilla y sus tropas interpusieron sobre la superficie del río Paraná, tres gruesas cadenas amarradas de costa a costa, sostenidas por veinticuatro lanchones, con el objetivo de impedir el paso de los navíos anglos franceses.
Aquel épico día, los navíos europeos navegaban río arriba desplegando sus velas, con la finalidad de comercializar sus productos con las provincias del norte y con el Paraguay, motivados por un desfavorable control aduanero impuesto por Juan Manuel de Rosas en el puerto de Buenos Aires.
La razón por la cual el enfrentamiento tuvo lugar en este sitio fue puramente geográfica. En ese sector, el río no tenía más de 700 mts. de ancho y presentaba un recodo pronunciado que enlentecía la navegación y dificultaba la realización de maniobras de combate naval, posicionado a las tropas terrestres en una situación favorable para la batalla.
Con mayoría numérica pero con clara desventaja en armamento, el ejército del General Lucio Mansilla mantuvo el fuego hasta el atardecer. Los caídos en combate fueron en su mayoría patriotas, dejando un saldo de 200 muertos argentinos y 40 extranjeros después de una larga jornada. Aquel día, más de 2000 hombres lucharon con astucia y heroísmo dispuestos a dar su vida por las tierras que defendían. A pesar de ello, la escuadra anglo francesa logró seguir navegando río arriba, aunque diezmada en hombres y provisiones. Pese a ser una derrota en el campo de batalla, el resultado fue una victoria diplomática de la Confederación Argentina debido al alto costo demandado para la operación por parte del enemigo y la agresiva defensa territorial de las tropas de Mansilla. El balance comercial de la campaña de la flota anglo francesa fue un verdadero fracaso y la mayoría de la mercadería transportada no pudo llegar a destino.
Como ciudadanos argentinos, todos deberíamos saber que la importancia de la Batalla de la Vuelta de Obligado excede nuestras fronteras, ya que una estación del metro de París, llevó el nombre de Obligado hasta la visita de Eva Duarte de Perón en el año 1947 momento en el cual fue cambiado por el de Argentine. Actualmente en nuestro país, los billetes de 20 pesos tienen a Juan Manuel de Rosas en su frente y las imágenes del conflicto bélico de Obligado en el reverso. Mientras que en 1973 el congreso declaró al 20 de noviembre como Día de la Soberanía Nacional y en el año 2010, en torno a los festejos del bicentenario de la patria, dicha fecha fue declarada feriado nacional.
Asimismo, existen otros secretos que esconde esta histórica ciudad. Uno de ellos está situado a pocos minutos del centro urbano: "Las ruinas del castillo de Obligado". Esta edificación construida al mejor estilo europeo sobre las barrancas del río, constituyó la morada del poeta Rafael Obligado conocido como el poeta del Paraná. También, en estas tierras, se radicó de manera itinerante Facundo Quiroga quien dejó descendencia en la región.
Actualmente, San Pedro es una localidad que goza de la fama de turismo de fin de semana para los habitantes de las urbes. Quienes nos visitan vienen en búsqueda de tranquilidad, un buen asado campero y con la intención de aprovechar el agua del Paraná tanto para la pesca como para realizar deportes náuticos.
En la plaza central se encuentra la iglesia de Nuestra Señora del Socorro con unas hermosas columnas al frente y un campanario detrás. Dicho templo fue construido en base a los planos del ingeniero Pinaroli quien también diseño el Teatro Colón. A pocos metros de este edificio se encuentra el museo paleontológico y también el museo del "PATO MORRESI", conocido corredor de turismo carretera. Además, contamos con festivales locales como el "COUNTRY MUSIC" en primavera o la famosa feria de las colectividades, en donde los Mallorquines ocupan un lugar destacado como pioneros en la elaboración de su legendaria ensaimada. Este producto de repostería es originario de la isla de Mallorca, pero fue adquiriendo características regionales en la ciudad de San Pedro que la hacen única, existiendo una serie de panaderías y locales que la producen y que llevan el nombre de la ruta de la ensaimada.
San Pedro, siendo una localidad de la rivera cercana a los puertos más importantes de la Argentina, es inevitable que tenga como parte de su patrimonio cultural una emotiva historia que refleja en muchos aspectos lo que somos como nación.
Uno de los encantos naturales más llamativos de San Pedro, es su barranca, desde la cual se puede obtener una vista panorámica digna de una nostálgica postal.
El primer asentamiento que existió en la zona fue el que se estableció en torno al convento de los frailes franciscanos construido en 1750, momento en el cual la región era conocida como Rincón de San Pedro Dávila de los Arrecifes. Con el correr de los años, este pequeño núcleo urbano se extendió e incrementó su número de pobladores siendo declarada ciudad el 25 de julio de 1907. Actualmente representa uno de los partidos más importantes del norte de la provincia, con 47210 habitantes según el último censo realizado en 2010.